Las actividades extraescolares
Hoy os voy a hablar de las actividades extraescolares a las que fui de niña, y os voy a explicar mi experiencia en ellas.
En todas las actividades a las que fui, siempre se repetía el mismo patrón, debido a algunos de mis rasgos autistas que no habíamos identificado como tales a esa edad: problemas para socializar, poco (o nulo) interés por las relaciones con iguales, y problemas de coordinación.
La primera actividad a la que fui, fue: ballet
Debía de tener unos 4 o 5 años.
Estuve llendo un año entero, hasta que la profesora le pidió a mi madre que me borrara, porque era un desastre.
Lo poco que recuerdo era ir allí, y estar muy confundida. No entendía lo que tenía que hacer, y era bastante torpe. No sabía muy bien cómo relacionarme con los otros niños, y tampoco me interesaban realmente.
Esas clases no me interesaban, y me distraía mucho pensando en mis cosas (me pregunto en qué cosas estaría pensando con 5 años).
Desde fuera, lo que veían era una niña "embobada" que no siempre escuchaba cuando le hablabas, no se relacionaba con nadie, y no hacía nada bien porque era muy torpe.
Lo que veía mi madre, eso lo sabrá ella.
Así que me borraron de ballet, y no me importó porque nunca me interesó lo más mínimo. Creo que hasta me alegró, porque me daba mucha pereza ponerme el moño del pelo, y las mallas, y todo eso.
Después me apuntaron a inglés, aunque no sé si contarlo, porque creo que sólo duré allí un mes.
Recuerdo que estaban dando cosas que yo ya sabía, y me aburría. No me gustaba eso de tener que hablar con la gente. Le dije a mi madre que no quería ir, que no me gustas y que además no aprendía nada nuevo, y me desapuntó.
Todos los veranos me apuntaba a clases de pintura, porque eso sí que me interesaba, siempre me encantó pintar.
Pero todos los veranos tenía que ir a una academia diferente, porque nunca conseguía adaptarme a ninguna.
No lo sabía articular a esa edad, pero recuerdo que estaba muy incómoda, me ponía nerviosa la gente, me ponía nerviosa que todos hablaban y se reían entre ellos y yo no sabía cómo hacerlo, no me salía ponerme a hablar, y me sentía muy rara. Ellos me veían muy rara, y les escuchaba susurrar, y hablar sobre mí, y no entendía porqué me veían rara. Las profesoras no me entendían, ni yo a ellas, y no me motivaba para hacer nada en ese ambiente, porque sólo me quería ir a casa. Escuchaba a las profesoras hablar con mi madre, todas le decían lo mismo, que era muy buena, muy tranquila, y muy lista, pero que no me adaptaba, que no me relacionaba, que era muy despistada ... Querían decir que era como una planta, y que para eso -le recomendaban a mi madre- mejor no pagues.
Cuando nos rendimos con la pintura, un verano, me apuntaron a clases de tenis.
Sólo fui el primer mes.
Tengo un recuerdo muy vívido del "incidente" que me hizo borrarme, y odio recordarlo.
Todos los niños de ahí se llevaban muy bien, pero yo no hablaba con ninguno. No por nada en especial, simplemente no me salía. Tampoco se me daba bien, por problemas de coordinación.
Como no había dicho una sola palabra en varios días, los niños empezaron a reírse de mí, y a decir que era muda. Yo no les respondía - era incapaz de hablar, pero a día de hoy todavía no sé el motivo- lo que confirmaba sus teorías.
Había un niño particularmente pesado. Estuvo un día molestándome mucho, se me pegada y me decía cosas como: ¿Qué te pasa, eres muda? ¿Porqué no hablas? ¿Es que no sabes hablar?... Se estaba metiendo conmigo, yo lo sabía. Se reía de mí. En un momento dado me llevó al límite, no sé qué fue lo que dijo, pero le pegué con la raqueta en la cabeza y se puso a llorar.
Me sentí fatal. La monitora no me riñó. Le dijo al niño: "te lo has ganado a pulso, a ver si así dejas de molestarla"
Pero a pesar de que no fue muy fuerte (fue con la parte de la red) y que "se lo había ganado", me sentí horrible de mal, lo de pegar nunca fue conmigo, y no quise volver.
Lo pasé muy mal durante mucho tiempo recordando "el incidente", no podía por la culpa.
Me borré, y no quise volver a jugar al tenis nunca más.
Mientras tanto, se fue consolidando en mi mente la idea que me rondaba desde mucho tiempo atrás: que yo no soy como los demás. Nunca termino de encajar, no importa a donde vaya.
En segundo o tercero de primaria aproximadamente, me apuntaron a natación.
Fue en lo que más duré, estuve llendo unos cuantos años. El motivo por el que duré tanto, fue que era un deporte individual, que no requiere prácticamente contacto con la gente, y que además me regula muchísimo (adoro nadar).
Pero también tuve mis problemas, y fui cambiando de una piscina a otra.
En la primera piscina a la que fui (a un cursillo) casi me ahogo dos veces, y la segunda vez fue por culpa de la monitora que estaba distraída, y por eso mi madre me borró.
Uno de los ahogamientos tiene una historia muy graciosa (o al menos a mí me lo parece):
// Mi (casi) ahogamiento en la piscina//
La monitora siempre nos decía lo que teníamos que hacer en cada ejercicio. Ese ejercicio, lo llamó "el Superman" y dijo "tenéis que nadar como supermán, con un brazo pegado al cuerpo y el otro extendido en un puño, no podéis mover ninguno de los brazos". Mi mente literal entendió que teníamos que movernos como Supermán, y supermán tiene el cuerpo totalmente quieto, no mueve las piernas, y sin mover los brazos ni las piernas es imposible nadar... Así que pensé: "Esta chica es tonta, no nos podemos mover como Supermán, porque él tiene superpoderes, y además no existe"
Pero como siempre, no dije nada.
Me puse como ella nos dijo, pero agarrándome al bordillo con una mano para no hundirme, porque sabía que en esa posición sin moverme me iba a hundir. Entonces la chica me dijo: "no te agarres al bordillo"
Y pensé: "vale, definitivamente es tonta, pero ya se dará cuenta de su error"
Le hice caso, y me empecé a hundir.
Pero ella al principio no se dió cuenta, porque estaba despistada hablando con otra.
No recuerdo nada de lo que pasó después de que me empecé a hundir. Sólo sé lo que me contó mi madre, que la chica tardó en darse cuenta, y mi madre que estaba al otro lado del cristal se puso a dar golpes porque no la escuchaba desde ahí. Cuando se dio cuenta, yo ya estaba muy abajo para sacarme con el gancho, y se tuvo que tirar al agua con ropa para sacarme. Mi madre después de eso me borró.
En la otra piscina no hubo incidentes de ese tipo, pero hubo los del primer tipo: sociales.
Los otros niños se reían de mí, me decían que era muda, y que porqué no hablaba. Recuerdo una niña -muy estúpida- que me decís: "venga, repite conmigo: Ma- ri - por - sa ¡Mariposa! Es muy fácil. Otra palabra, corazón: co - ra - zón ¿Porqué no lo repites?
Me angustiaba mucho esa niña, yo no hablaba porque no me daba la gana, y claro que sabía decir mariposa y corazón, pero no quería decir cuando ella me lo mandaba, como si fuera un perrito.
A pesar de todo, está vez no me borré por eso, porque la natación me gustaba. Pero cuando empecé a tener deberes del colegio, y cosas que hacer, me costaba mucho ponerme a estudiar y hacer cosas de clase después de venir de nadar, porque estaba cansada ( a pesar de que tenía como 10 u 11 años, y no había muchos deberes, pero concentrarme siempre me costó trabajo).
Aunque me borré del cursillo, todavía voy a la piscina cuando tengo tiempo, que suelen ser los fines de semana, porque me gusta mucho, me relaja, y salgo muy tranquila.
Después de natación, me apuntaron a patinaje. Este cursillo era sábados y domingos, así no tenía el problema de tener que hacer deberes y cosas de clase por la tarde. Me gustaba patinar, pero me costó aprender, por problemas de coordinación, y me ponía muy nerviosa tener que ir con mucha gente, y estar todos patinando en el mismo espacio. Sentía que me podía caer en cualquier momento, y me podían pasar por encima (es que me caía mucho, porque era muy torpe).
Estuve llendo un año creo. Y luego hice como con natación, me borré, y voy a patinar cuando tengo tiempo.
Me llevó muchos años aprender a patinar bien, y todavía soy un poco torpe, pero ahora ya sé patinar, y me encanta. Me encanta salir los sábados por la mañana a patinar por la playa (yo vivo cerca de la playa) con música, o a veces sin ella, me relaja muchísimo.
La natación y el patinaje son lo que más me relaja.
Desde el Covid, no he vuelto a la piscina, sólo a la playa, pero a patinar voy muy a menudo.
Cuando empezamos la desescalada, dejaban salir de 6 a 10 de la mañana para hacer deporte. Me acuerdo porque desde el primer día que se pudo, salí a las 6 de la mañana a patinar. Era mi rutina, antes de empezar las clases online, y me vino genial.
En el confinamiento lo pasé realmente mal, puede que hable de eso en otro momento, y poder salir unas horas por la mañana a tomar el aire y a patinar hizo una diferencia enorme, fue maravilloso.

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