Mis amigas autistas:
Estos últimos días han sido un auténtico torbellino de emociones, y por eso no he podido escribir nada. Pasaron muchas cosas, y tenía que digerirlas primero.
Por si no os habéis enterado, os pongo al día: este verano estoy trabajando como voluntaria en una escuela de verano para niños autistas que organiza la asociación de autismo en la que me diagnosticaron, y a la que voy. La "jefa" por así decirlo, es mi psicóloga, y se le ocurrió a ella la idea de traernos a algunas de las que vamos con ella y quisimos, para ayudar.
Desde hace varios meses, puede que más de un año, me muero por conocer a otros autistas, y no hablemos de tener amig@s.
Mi psicóloga iba a organizar un grupo, pero con lo del Covid se fue retrasando, y nunca terminaba de llegar.
Así que cuando conocí a estas chicas, que no sólo eran autistas (requisito indispensable) sino que encima tenían mi edad, vivíamos cerca, hacíamos el mismo voluntariado, y teníamos la misma psicóloga... Pues me hice ilusiones.
Tenía ilusión por conectar, por formar lazos, por ententerlas y que me entiendan...
Llevaba muchísimo tiempo soñando con eso, y me llevé una decepción.
Esas conexiones "mágicas" de las que me habían hablado, y que alguna vez tuve con otros autistas, no perminaban de surgir.
Al fin y al cabo, éramos desconocidas.
Solo hablábamos de lo básico, no tuvimos ningún tipo de charla "profunda".
Yo me esforzaba muchísimo cada día, y cada minuto del día por ser lo más maja, lo más amable y lo más extrovertida posible.
Quería dejarles claro que estaba abierta a hablar, a entablar amistades, y que era una persona de confianza.
Me esforcé tanto que estaba agotada, cansada, y frustrada, fue como enmascarar pero al revés, porque yo cuando enmascaro suelo ser más bien callada, para esconderme, para disimular, y que no se den cuenta de mis diferencias.
Pero aquí lo hice al revés, hablaba mucho, era extrovertida, alegre...
El extremo opuesto. No es que yo no sea así a veces, simplemente no soy así TODO EL TIEMPO.
Y cuando pensaba que no iba a surgir la amistad... Pasó lo increíble.
Todo empezó con una chica.
Me contó que estaba de bajón, porque se metían con ella. Hablamos del bulling, y me comentó que "por el autismo, no se sabe defender sola". Aproveché para mencionar que yo soy autista.
Nadie allí hablaba de su autismo, y me molestaba tener esa información oculta, como si fuera un tabú.
A partir de ahí conectamos muy bien, hablamos de cosas personales, y fue todo muy cómodo y ameno. Resulta que las dos tenemos TDAH, y tomamos las mismas pastillas. Además, ahí no acaban las coincidencias: ¡esta chica es la que va justo después de mí en las sesiones con mi psicóloga!
Osea, que llevo todo el año molestándola cuando me alargo más de la cuenta hablando con mi psicóloga, ¡y ni siquiera nos conocíamos!
Aproveché para pedirle su número de teléfono para "seguir en contacto", y de paso me lancé y se lo pedí a las otras dos que estaban ahí, pero sólo me lo dio una, porque la otra dijo que tenía que preguntarle a su madre (creo que en realidad no quiere dármelo porque es tímida, pero no la culpo).
Ese mismo día por la tarde estuvimos hablando, y terminamos haciendo una videollamada. Jugamos al tribial, al Pasapalabra, ¡e incluso cantamos canciones de los cantajuegos!
Como puse en Twitter justo después de terminar:
Fue MUY guay.
Con las otras chicas todavía no había hablado, y pensé que pasaban de mí, y que les caía mal.
Entonces, cuando estábamos en el parque con los críos, me senté en un banco sola, y una chica (a la que ayudo con los deberes) vino a sentarse conmigo, y a ver si estaba bien.
Fue un gesto muy simple, pero con eso me demostró que no le caigo mal, y que no pasa de mí.
Por eso por la tarde me lancé, y le mandé mi historia, la que escribí para Autismo España, sobre la historia de mi vida, y de mi diagnóstico de autismo.
Nunca habíamos hablado de nada personal, ni mucho menos autismo, pero decidí arriesgarme.
Le expliqué que era para que me conocieras mejor, y para ver si se sentía identificada con algo. Que entendía que no quisiera hablar, pero que a mí me ayuda muchísimo hablar con otros autistas, y ver que cosas que me parecían raras o que no le pasaban a nadie, no lo son.
Me dijo que lo leía más tarde, y no volvió a escribirme ese día, así que me llevé una pequeña desilusión.
Al día siguiente, tenía que llamar al centro de Salud Mental para cambiar de fecha una cita, y lo comenté delante de ella. Después de mandarle la historia de mi vida, no me iba a andar con secretitos.
Ella fue muy maja, y se ofreció a llamar por mí, porque me ponen muy nerviosa las llamadas telefónicas.
Lo hizo muy bien, y me ayudó muchísimo con ese gesto.
Después, me dijo:
Ella- Oye, que leí eso
Yo- ¡Qué bien! ¿Y qué te pareció?
Ella - Bien. A mí también me molestaba la arena de la playa, y tengo TDAH, y me daban medicación.
A partir de ahí fue genial, y seguimos hablando TODO EL DÍA.
Hablamos literalmente de todo: de nuestras Neurodivergencias (Yo: Autismo y TDAH. Ella: Autismo, TDAH y dislexia), de nuestros diagnósticos, del colegio...
Nos contamos muchísimas historias (ella tiene historias muy divertidas, gracias a su impulsividad 😂). Hablamos de nuestras familias (las dos muy "originales" por decirlo de alguna manera), de la amistad, de tatuajes, de música, de cortes de pelo, de chicos...
Fue una pasada, me encantaron esas conversaciones tan guays🥰
Aunque todavía quedaba una chica con la que no había intimado mucho (la que no me quiso dar su número de teléfono). Yo era muy amable con ella, e intentaba ayudarla en todo lo que podía, porque es muy tímida, y le ponen nerviosa muchas cosas. Le dí consejos para gestionar el estrés, y para su hipersensibilidad al ruido (que yo también tengo).
Y justo cuando pensaba que ya no íbamos a ser amigas porque pasaba de mí, y me iba a marchar (porque era casi la hora de marchar) me dijo:
Ella - ¡Anna, espera! ¿Podemos seguir hablando un rato?
Yo - ¡Sí, claro!
Ella - Pero cierra la puerta
*Cerré la puerta*
¡Quería hablar de chicos!
No podría haberme hecho más feliz🥰
No sólo me demostró que no pasaba de mí y que no le caía mal, sino que me había ganado su confianza, y eso me hizo inmensamente feliz.
Ese mismo día por la tarde, hice una videollamada con las dos chicas que me dieron su número. Hasta yo reconozco que fue pasarse, después de todo día juntas, y estar agotadas. No fue tan guay como lo de por la mañana, y como la videollamada del día anterior, pero estuvo bien. Jugamos al parchís online, y yo perdí todas las partidas😅
En mi defensa diré que estaba cansada y que con mis problemas de atención me olvidaba de que era mi turno... Aunque todas teníamos Autismo y TDAH, así que supongo que estábamos en igualdad de condiciones 😂
Bueno, total. Que en dos días hice tres amigas autistas y estaba como en una nube, pensaba que no podría estar mejor, y la vida me sonreía.
Pero el día siguiente me llevé una decepción muy grande, y que me tuvo llorando tres horas seguidas en cuanto llegué a casa. Y es que volvíamos a estar como siempre, hablando de cosas banales, como unas desconocidas. No las culpo, supongo que a ellas, igual que a mí, también les cuesta iniciar conversaciones y eso.
Pero me destrozó. Después de todo el esfuerzo y energía que había invertido en esas relaciones, después de haberme abierto a ellas en canal, de haberlo dado todo de mí, de desnudarme -en sentido figurado- y mostrarme sin filtros...
Me destrozó, me sentí rechazada, insegura, triste, vulnerable...
Y muchas más cosas que puse en mi tabla de gestión emocional.
Me sentó fatal, y pensé que no me iba a recuperar, aunque luego me dí cuenta de que me había bajado la regla ese día, y puede que influyera en sentirme tan mal.
Los primeros días de la regla, y un día o dos antes de que me baje, suelo estar mucho más sensible, y me afecta todo el triple, pero siempre se me olvida que me pasa, y siento que el mundo entero se me viene encima.
Ahora que lo he racionalizado, y que me he dado cuenta de la influencia de mis hormonas en todo eso, no lo veo tan negro.
Tuvimos unas conversaciones geniales, y luego un día normal. No fue malo, sólo normal. Y realmente creo que lo necesitaba, porque de tanto esforzarme porque saliera todo perfecto, estaba agotada, y no me quedaban cucharas para nada.
⚠️Alerta spoiler⚠️
El lunes viene un voluntario nuevo, ¡así que puedo que consiga otro amigo autista!
Normalmente me resulta más fácil hacerme amiga de los chicos, es como que si manera de comunicar se parece más a la mía, así que puede que con él me sea más fácil lo de socializar. Pero con estas chicas no fue nada difícil, sólo que nos costaba arrancar, y necesitábamos un empujón.
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