Naturalmente Autista
Soy Autista, y voy a una asociación de autismo todo el año a hacer terapia con una psicóloga especializada en TEA.
El autismo es mi interés especial, y mi psicóloga lo sabe. Además, hace tiempo que estábamos hablando de que me gustaría conocer a otras personas en el espectro, y que podríamos hacer un grupo, o algo así.
También hablamos de que me cuestan mucho los cambios de rutina que traen consigo las vacaciones. Por eso, ella me propuso trabajar como voluntaria en una escuela de verano que organizan en la asociación para niños autistas con altas necesidades de apoyo. El horario es muy parecido al que tengo normalmente en el colegio, lo que me ayuda a no perder la estructura, y además puedo aprender sobre autismo, y conocer a otras personas autistas, y estar con ella por el verano en los ratos libres, así que me pareció una idea fantástica.
La escuela dura los meses de julio y agosto. Yo llevo un poco menos de dos semanas, y tengo pensado quedarme hasta el final.
Me dedico a hacer recados, a ayudar a una chica con las asignaturas que tiene que recuperar (matemáticas, física y química, inglés y tecnología), y ayudo en una clase de niños autistas. Hablaré de esto con más detalle en otro momento.
Lo que os iba a contar, es una cosa -muy tonta pero que moló mucho- que me ha pasado hoy en esa clase en la que ayudo.
A primera hora de la mañana, dos niños tuvieron una pelea importante: arañazos, patadas, empujones...
Pero lo peor para mí fueron los gritos. Me tuve que tapar los oídos, y alejarme. Me sentí mal por no ayudar en ese momento, pero no podía, no soporto los gritos, tengo hipersensibilidad al ruido. Había otros dos niños con problemas con los ruidos, y uno estaba con los oídos tapados como yo. Me imagino que fue una buena pista para la chica, de que yo soy autista.
No me dijo nada. Una hora después, en el patio de recreo, me preguntó: ¿Te molestaron mucho los gritos?
Le dije que no mucho.
Sí que me molestaron, pero dije que no mucho porque lo llevé bien. Fue un momento puntual, y me tapé los oídos, así que no tuve una sobrecarga sensorial ni nada.
Después cuando volvimos a clase, tocaba agenda. Le enseñó a los niños un reloj visual con un pictograma en la hora que era, señalado con una aguja.
Siempre que hace algo, me explica porqué lo hace, y cómo, y siempre me explica lo que le pasa a cada niño, y porqué, etc. Porque sabe que me interesa mucho.
Entonces se puso a explicarme que es para el control del tiempo, que a los autistas les cuesta saber el paso del tiempo. Me dijo que a los Asperger les pone alarmas, para que lo controlen un poco mejor.
Y entonces tuvimos una conversación muy casual, tal que así:
Ella- Yo en invierno trabajo con Aspergers. Como tú, ¿no?
Yo- Sí
Ella- Pues entonces no hace falta que te lo explique, ya lo sabes.
( Mi frase favorita)
Yo- Ya, me cuesta mucho, no diferencio cinco minutos de dos horas
Ella- ¿Y te pones alarmas?
Yo- Sí, tengo cientos de alarmas. Sino, me puedo olvidar de comer, y de todo, porque no me doy cuenta.
*Y luego seguimos haciendo el reloj con los niños con total naturalidad*
La chica fue súper súper buena conmigo desde el principio, no podría estar más contenta. Me explica muchísimas cosas, me deja que haga cosas con los niños, que les ayude a pintar, que les dé de comer, que les ayude a ir al baño... Todo. Es super cariñosa y respetuosa con todos los niños, a pesar de que son de los que alguna gente llamaría "muy afectados", y a veces son un poco violentos, y tiran sillas, muerden, arañan, pegan patadas...
Una de las cosas que me daba más miedo de esta escuela, era que tuvieran técnicas tipo ABA, y que obligaran a los niños a mirar a los ojos, a reprimir las estereotipias, etc. Pero para nada es así, sino todo lo contrario. Todos los niños pueden hacer sus estereotipias, y nadie les dice nada, sino que incluso se aprecian, porque nos ayudan a interpretar cómo se sienten. Algunos niños llevan mordedores en el cuello, otros tienen cuerdas o juguetes, o juegos de los de las bolitas de apretar... Los niños en el patio juegan a lo que quieren, nadie les obliga a jugar de una determinada manera, siempre que no se vayan muy lejos, y no se hagan daño a ellos ni a nadie. Las únicas cosas para las que se insiste a los niños que hagan contra su voluntad son por su bien, y nunca se les obliga por la fuerza. Cosas como no pegarse, ponerse los zapatos antes de marchar, lavarse las manos...
Bueno, me estoy desviando mucho del tema.
A donde quería ir a parar, es que la chica se portó conmigo exactamente igual antes de saber mi diagnóstico que después. No lo puso en duda, no dijo el típico "pues no lo pareces", o "Bueno, pero el Autismo de ellos es así, y el tuyo es asá...".
Todo lo contrario, fue muy natural, fue en medio de una conversación casual, y fue todo muy cómodo.
Siempre que hablo de mi diagnóstico con alguien existe un cierto grado de nerviosismo.
Me da miedo que cambie su opinión sobre mí, o que me hagan comentarios inapropiados y que me hagan sentir mal.
Pero no fue así para nada, fue todo natural, y simple. Creo que siempre debería de ser así, no hay que hacer un mundo de esto.
Ser autista no es importante, no es extraño... Es normal, es simple, es Natural.
Con las otras personas de la escuela no he hablado de mi diagnóstico todavía, aunque supongo que los más cercanos a mí lo intuyen.
Me siento muy cómoda ahí. Me gusta estar, me gusta lo que hago, me gusta la gente.
Siento que nadie me juzga. Quizá sea porque la mayoría de las personas son autistas y todo el mundo actúa con normalidad ante sus extravagancias de todo tipo.
Sé que no voy a estar siempre aquí. Pero en este momento, estoy en un lugar donde me siento en casa. Siento que puedo ser yo misma.
Naturalmente yo.
Naturalmente autista ♾️

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