"Just if you want".
Tengo esta frase en bucle desde hace varias horas. Hoy en clase de informática programamos un juego de prueba o verdad, y jugamos. Fue idea del profesor, que es muy divertido y le gustan estas cosas.
A mí nunca me han gustado esta clase de juegos, aunque he jugado varias veces. Normalmente con amigos, a otras horas y con alcohol de por medio.
No estaba muy convencida de querer jugar, pero "tenía que hacerlo", ¿no?
Deduzco que se notaba mi incomodidad, porque cuando el programa sacó mi nombre y me tocó responder, me dijo el profesor "answer just if you want" (las clases son en inglés).
Paradógicamente, lo que podría parecer lo ideal -no forzar a alguien a hacer algo con lo que no está cómodo- me hizo sentir mal.
Quizá fuese porque a los demás no se lo dijo, solo a mí, lo que demuestra que se me notaba la angustia en la cara.
Tenía las mejillas ardiendo, y no solo por la calefacción. Se me aceleró el pulso, y no podía pensar con toda la gente mirándome, esperando mi respuesta. Ni siquiera era una pregunta difícil ni comprometedora. Pero me puede la presión. En esos momentos, es como si mi memoria se congelara, y me olvido de todo, hasta de cómo me llamo. Por eso me cuesta mucho jugar a estas cosas. No es que me dé vergüenza contestar ni que tenga algo que ocultar. Es que no sé hacerlo bajo presión.
Pero lo más curioso de hoy fue que, al decirme "responde solo si quieres", con la intención de quitarme algo de presión, me produjo el efecto contrario. Añadió la presión de tener que DECIDIR SI QUIERO RESPONDER O NO.
¿Eso era una opción? Nunca había pensado en esa opción. El no hacerlo.
Pero tiene toda la razón. No debería hacer algo si no me siento cómoda. No importa que sean "las reglas del juego", o lo "socialmente correcto". Pero por desgracia me olvido demasiadas veces de que es una opción. No responder. Decir que no.
Esto se puede aplicar a todos los contextos. Todos los días, desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos vamos a dormir, estamos tomando decisiones. Desde qué tomar para desayunar, si posponer la alarma para dormir 5 minutos más, coger el tren o el autobús, la música que vas a escuchar, si vas a ir a clase o no, tomar apuntes o estar revisando twitter, estudiar o dormir la siesta...
Yo la mayoría las tomo sin pensar, simplemente porque es mi rutina, porque es "lo que hay que hacer", o "lo que se espera de mí".
Y ahora me he puesto a pensar, ¿y si no quiero esto?. Aunque sea solo por un día. Aunque mañana vuelva a hacerlo otra vez.
¿Qué pasa si hoy no quiero estudiar? Si hoy no quiero ir a clase. O no quiero irme a dormir a la misma hora de siempre. O no quiero responder a los mensajes que me han mandado. O no quiero saludar al entrar en clase, ni sonreír a la de la panadería. O no quiero hablar con mi vecino en el ascensor. Si quiero olvidar las mil normas, y vivir sin tanto cuento.
¿Puedo tomar esa decisión? Al menos debería planteármelo, ¿no?
Supongo que a la mayoría de personas -dígase Neurotípicos- no les pasa tan a menudo, pero yo hago una cantidad descomunal de cosas a lo largo del día que preferiría no hacer, y que son realmente agotadoras. Simplemente por el hecho de ser diferente, en un mundo que no me entiende.
Cosas como sonreír, controlar mi tono de voz, mis gestos, mi postura corporal, no moverme demasiado, reprimir mis estereotipias, ocultar lo que no quiero que vean de mí, medir cada palabra que sale de mi boca, antes y después de soltarla.
Tener que aguantar infiernos sensoriales hasta casi el borde de colapso, simplemente por no molestar a nadie, porque "debo" quedarme ahí, o por miedo a las consecuencias de irme.
Tener que hacer las cosas en tiempos que no son los míos, comunicarme de una manera que no me resulta fácil, ni cómoda, ni natural. Cumplir con expectativas que no fueron creadas para mí.
Estar sistemáticamente analizando mi comportamiento, ocultando mi forma de ser, y fingiendo ser como los demás. Actuar como si fuera otra persona, hasta el punto de olvidar quién soy, y de no querer ni recordarlo porque total a todos les gusta más el personaje.
En definitiva, jugar a un juego en que las reglas están hechas para que pierda.
El juego de "ser como los demás", de "encajar", es como una competición conmigo misma que nunca voy a ganar. Porque las reglas están hechas en mi contra, y si decido jugar con ellas, deberé destruirme para ganar.
Aquí es donde conviene preguntarse: ¿Hasta cuándo?
¿Hasta cuándo he de seguir, poniendo mis límites a prueba, para perder ganando?
¿Acaso tengo que jugar?
Solo si quiero.
"JUST IF I WANT"
Comentarios
Publicar un comentario