
Funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas son "las capacidades mentales necesarias para controlar y autorregular la propia conducta."
Son unas actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar y regular el propio comportamiento, para adaptarse al entorno y alcanzar las metas.
Están relacionadas con el córtex pre-frontal del cerebro.
Entre ellas se incluyen las siguientes habilidades:
Planificación: La habilidad de averiguar cómo lograr nuestras metas.
Organización: La habilidad de desarrollar y mantener un sistema que mantenga los materiales y los planes ordenados.
Manejo del tiempo: Es tener una comprensión precisa de cuánto tiempo tomará una tarea, y usar el tiempo de manera inteligente y efectiva para realizarlas.
Inicio de tareas: Es la habilidad de iniciar tareas de manera independiente cuando se necesita. Es el proceso que te permite simplemente iniciar una tarea, aunque realmente no te apetezca.
Memoria de trabajo: Es el proceso mental que nos permite mantener información en nuestra mente mientras trabajamos con ella.
Metacognición: Es ser consciente de lo que sabes y usar esa información para ayudarte a aprender.
Auto-control: Es la habilidad de regularte a tí mismo, incluyendo tus pensamientos, acciones y emociones.
Atención: Es ser capaz de concentrarse en una persona o tarea durante un periodo de tiempo, y desviarla de manera flexible cuando sea necesario.
Perseverancia: Es la capacidad de desarrollar una tarea y no darse por vencido, aunque sea difícil.
Flexibilidad: Es la capacidad de lidiar con cambios y adaptarse a nuevas situaciones.
En las personas Neurodivergentes, y especialmente en el TDAH y el TEA, (trastorno del espectro autista), como nuestro cerebro funciona de una manera diferente, a menudo tenemos dificultades con las actividades que realizan las funciones ejecutivas.
A esto se le llama: disfunción ejecutiva
Yo tengo TEA, y TDAH y para mí, la disfunción ejecutiva, es una de mis mayores luchas.
¿Qué es la disfunción ejecutiva?
Por si todavía no está claro qué es la "disfunción ejecutiva".
Todo el mundo tiene despistes a veces, o problemas para organizarse, pero esto no es lo mismo.
Es importante destacar, que las personas con disfunción ejecutiva, no somos vagas, ni estamos procrastinando. La disfunción ejecutiva es una cosa real, aunque no la veas, y hace que cosas aparentemente simples, sean muy complicadas para nosotros.
Para mí la disfuncion ejecutiva significa que no importa cuántas ganas tenga de hacer una tarea, ni lo mucho que me esfuerce. Mi cuerpo simplemente no puede.
En el caso de las personas autistas, la disfunción ejecutiva justifica la existencia de algunas de las conductas típicas del autismo, como: inflexibilidad, dificultades para tomar decisiones, poca tolerancia a los cambios, problemas de organización, y planificación...
Cosas que parecen muy simples para la mayoría de las personas, como ir a comprar, hacer las tareas del día, o prestar atención en clase, pueden ser muy difíciles para nosotros. Nuestra mente está muy centrada en el detalle, y no damos nada por supuesto, así que para cada acción, o decisión que tenemos que tomar, trabajamos con una enorme cantidad de datos y variables que hay que organizar, separar, discernir... Esto hace que nos tome mucho más tiempo y esfuerzo hacer cosas muy sencillas, como hacer la comida, o los deberes. A medida que nos hacemos mayores, y en el instituto o la universidad, nos van retirando muchas ayudas, y nos vamos independizando, el esfuerzo que realizamos simplemente para mantenernos organizados es agotador, y puede ser discapacitante por sí solo.
¿Cómo nos afecta la disfunción ejecutiva?
La disfunción ejecutiva se puede presentar de muchas maneras, y nos afecta en muchos aspectos de la vida diaria. Algunos ejemplos son:
-Problemas para mantener los materiales organizados
-Perder o descolocar cosas
-Olvidar las direcciones e instrucciones con mucha facilidad
- Problemas con los cambios de horario o planes
-Problemas para completar tareas y direcciones que conlleven múltiples pasos
-Dificultad para prestar atención
-Problemas con la transición de una tarea a otra
-Impulsividad
-Problemas para volver a concentrarse después de una interrupción
- Dificultad para empezar las tareas
- Poco control o manejo del tiempo
- Dificultades para organizar las tareas por orden de prioridades
-Dificultades para motivarse a sí mismos
- No saber por dónde empezar una tarea, ni cómo
-Olvidar con frecuencia los pasos necesarios para completar una tarea
-Dificultad para captar lo esencial de una situación compleja, y por tanto perderse entre toda la información que tenemos
- Dificultad para dirigir la atención de forma flexible
-Incapacidad para dirigir la atención a distintos aspectos de un problema al mismo tiempo
- Problemas para mantener en la memoria de trabajo la información necesaria para realizar una acción
- Nula resistencia a la distracción e interferencia
-Dificultades para autorregular la propia conducta
-Perder constantemente el hilo de las conversaciones
-Olvidarnos de lo que estamos haciendo mientras lo hacemos
- Olvidar las tareas que tenemos que hacer
¿Qué experimentan las personas con disfunción ejecutiva?
Si al leer la lista de arriba, te sentiste identificado, seguramente con lo que te traigo ahora también. Aquí hay una lista (inexacta) de cosas que sentimos/ pensamos las personas con disfunción ejecutiva con frecuencia:
-"Quiero prestar atención, pero en este momento no puedo"
-"Hice mis deberes, pero no los encuentro"
-"¿Qué acaba de decir el profesor? Va muy rápido"
-"¿Deberes? ¡No sabía que había!"
- "¿Dónde está mi lápiz? ¡Lo tenía aquí hace un momento!"
- "Perdí mi móvil otra vez"
- "Quiero empezar, pero no sé cómo"
-"¿Qué tenía que hacer?"
-"¿Qué me acaban de pedir que haga? Ya no me acuerdo"
-"¿Sólo faltan 5 minutos para terminar el examen? ¡Pero si acabo de empezar!"
- "Me distraje mientras me hablaba, y ahora no tengo ni idea de lo que ha dicho. Mejor asiento y sonrío para que no se enfade"
- "Siempre llego tarde. No importa lo pronto que me levante."
- "¿Dónde puse mi calculadora?"
- "Aag, me he vuelto a dejar el paraguas en clase"
- "Quiero prestar atención, pero no puedo parar de pensar en X "
-"No tengo ni idea de cuánto tiempo llevo haciendo esto. Pueden ser cinco minutos, o cinco horas "
-"Me han interrumpido, y ahora no sé ni lo que estaba haciendo"
- "Voy a hacer una cosa, y mientras camino por el pasillo se me olvida lo que era"
- "Me distraje caminando, y me he pasado tres manzanas de mi casa"
-"¿Cuánto tiempo llevo sin comer?"
-" Tengo que hacer los deberes, tender la ropa, sacar la basura, ducharme, ordenar mi habitación... ¿Qué tenía que hacer? Ah, sí, tumbarme en la cama 2 horas."
- " No tengo ni idea de cómo empezar a hacerme la comida. No sé porqué, simplemente no puedo."
-"Tengo que hacer deberes para mañana, y un trabajo para dentro de un mes. Voy a empezar por el trabajo, que igual no me da tiempo."
Relación entre Autismo, TDAH, y Disfunción ejecutiva:
La disfunción ejecutiva, es común en el autismo y el TDAH.
En realidad, el TEA y el TDAH están muy relacionados entre sí.
Comparten algunos genes, y características.
Cuando un hermano tiene TEA, los demás tienen muchas más posibilidades de tener TDAH, y viceversa. Además, alrededor del 50% de las personas con TDAH, también tienen Autismo, y un porcentaje muy alto de personas autistas cumplen los criterios para el diagnóstico de TDAH.
Todas las personas con TEA, tienen algunos síntomas del TDAH, y algunas personas con TDAH, presentan sintomatología autista.
Por eso, es un poco difícil en algunos casos distinguir entre ambos, sobretodo teniendo en cuenta que las dos condiciones se presentan de forma distinta en cada persona, y algunas personas (yo, por ejemplo) presentan las dos condiciones a la vez.
Autismo y atención:
Sí bien, parte de los problemas de atención y concentración que tenemos están relacionados con la disfunción ejecutiva, está no es la única causa.
Nosotros tenemos un mundo interior mucho más rico que el de la mayoría de las personas, y por eso a menudo nos sentimos más atraídos por él, que por lo que tenemos alrededor.
La personas autistas, tenemos unos intereses restringidos, en los que centramos toda nuestra atención.
Tenemos gran capacidad de concentración en todo lo relacionado con estos temas, pero nos cuesta mucho concentrarnos en temas que no tienen nada que ver (porque nos distraemos con nuestros propios pensamientos, que suelen girar en torno a nuestros temas de interés). Esto hace que sea muy difícil concentrarse en clase, estudiando, o haciendo cualquier otra cosa. Aunque con paciencia y esfuerzo, podemos mejorar mucho.
Por otra parte, nuestras diferencias sensoriales también hacen que tengamos muchas más cosas que nos distraigan. Porque somos conscientes de muchos más estímulos sensoriales que los demás, y no podemos desviar la atención de estos con facilidad. Por ejemplo, en clase nos podemos distraer con el ruido de los coches de la calle, el tic-toc de un reloj, el zumbido de las luces fluorescentes, una luz que parpadea, o el picor de una etiqueta de nuestra ropa.
También, por ejemplo, teniendo una conversación en una cafetería, nos podemos distraer con las conversaciones que está teniendo la gente de las otras mesas, el ruido de la caja registradora, o la música que haya de fondo.
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